Evaluación de primera línea. El test incorpora una serie de Scores que proporcionan una visión panorámica e inmediata del estado de salud global. Al procesar de forma integrada datos metabólicos, vasculares y celulares, ofrecen un marco sintético inicial que permite valorar la homeostasis del organismo, anticipar riesgos de disfunción multiorgánica y estimar la resiliencia y el potencial de longevidad saludable antes de profundizar en el detalle de cada función específica. Estos Scores son:
- Cardio-Kidney-Metabolic (CKM) Score: Modelo predictivo multi-órgano que integra la interacción funcional entre el endotelio vascular, el filtrado renal y la sensibilidad insulínica. Este índice permite estadificar el síndrome cardiovascular-riñón-metabólico y anticipar el riesgo de disfunción multiorgánica cruzada.
- Health Score: Métrica global que pondera de forma algorítmica la homeostasis biológica. Sirve como un indicador sintético de la salud sistémica al consolidar biomarcadores hematológicos, hepáticos, renales, endocrinos y lipídicos.
- Oxidative Stress Score: Evaluación de la homeostasis redox celular. Este marcador permite identificar el desequilibrio entre la producción de especies reactivas de oxígeno y la capacidad antioxidante endógena, alertando sobre estados de estrés oxidativo que aceleran el daño tisular.
- Longevity Score: Evaluación de la carga metabólica y funcional a partir de los marcadores disponibles en el perfil básico. El algoritmo integra los componentes hematológicos, cardiometabólicos, hepáticos y renales que pueden calcularse con esta analítica para ofrecer una visión conjunta del estado funcional del organismo.
Evaluación del sistema hematopoyético. Mediante el análisis cruzado del hemograma, los índices eritrocitarios (VCM, HCM e IDH) y el hierro sérico, el sistema permite identificar patrones de anemia micro, normo o macrocítica, alteraciones del tamaño y del contenido de hemoglobina de los glóbulos rojos, así como patrones compatibles con eritrocitosis. El índice de Mentzer aporta orientación al diagnóstico diferencial de la microcitosis.
Valoración de la respuesta inmunitaria innata y adaptativa. El desglose de la fórmula leucocitaria actúa como un indicador biológico que puede ofrece indicios claros sobre infecciones bacterianas o víricas activas, agranulocitosis, respuestas alérgicas sistémicas, síndromes hipereosinofílicos de origen parasitario o estados de inmunosupresión.
Estudio ultraespecífico de las plaquetas y sus índices volumétricos (VPM y PDW), cuyos hallazgos permiten identificar de forma precoz estados de trombocitopenia (riesgo hemorrágico), destrucción autoinmune (PTI) o trombocitosis reactivas o esenciales.
Estratificación integral del riesgo cardiometabólico. Como punto de partida, el algoritmo procesa de forma combinada los índices antropométricos —analizando principalmente el índice de masa corporal (IMC / BMI), el índice cintura-cadera (WHR) y el índice cintura-altura (WHtR), junto a parámetros avanzados como la cintura hipertrigliceridémica (HTGW), el producto de acumulación de lípidos (LAP), el índice de adiposidad corporal (BAI), el índice de adiposidad visceral (VAI) y el índice de conicidad (CI)— con modelos predictivos de impacto global, tales como el Framingham Score. Esta evaluación multiparamétrica de primera línea permite inferir precozmente la presencia de un síndrome metabólico subyacente y establecer una proyección precisa del riesgo coronario global a corto y largo plazo.
Caracterización avanzada del riesgo aterosclerótico y la salud vascular. El test rastrea la carga de partículas aterogénicas evaluando los índices aterogénicos disponibles: coeficiente aterogénico (AC), índice aterogénico del plasma (AIP), índice de riesgo de Castelli I, índice de Castelli I integrando la bilirrubina total, índice de riesgo de Castelli II, índice de Castelli II integrando la bilirrubina total, índice triglicéridos/HDL-c (THI). Todos ellos son procesados mediante un algoritmo que pondera con diferentes pesos cada índice dentro de esta familia para ajustar al máximo la sensibilidad diagnóstica. Este abordaje facilita la detección de dislipemias familiares o alteraciones del metabolismo lipídico silenciosas.
Valoración del metabolismo hidrocarbonado. La determinación de glucosa en ayunas permite identificar alteraciones de la glucemia y orientar sobre patrones de hipoglucemia, hiperglucemia, prediabetes o diabetes.
Evaluación del metabolismo purínico. La determinación de uratos séricos apunta hacia estados de hiperuricemia asintomática, proporcionando una estimación sobre la predisposición al desarrollo de artritis gotosa (gota), tofos o nefropatía por ácido úrico.
Comprobación de la función pancreática endocrina y la dinámica insulínica. Mediante el análisis de la insulina basal y modelos matemáticos (HOMA-IR, HOMA-B, HOMA-S, QUICKI), el análisis permite medir de manera ultraespecífica la sensibilidad periférica y poner de manifiesto estados de hiperinsulinismo o resistencia a la insulina, alteración clave en el síndrome metabólico y la diabetes tipo 2.
Evaluación de la función hepatocelular, excreción biliar y despistaje de hepatopatías. El perfil enzimático (ALP, AST, ALT, GGT y LDH) junto con la bilirrubina total permite identificar patrones de daño hepatocelular y alteraciones del flujo biliar, orientando sobre la posible presencia de procesos de colestasis o hepatopatías inflamatorias o tóxicas.
Estratificación no invasiva de la salud hepática. El sistema procesa los scores y ratios disponibles en este perfil mediante un algoritmo de ponderación dinámica que ajusta los pesos de cada índice para optimizar la sensibilidad diagnóstica en tres etapas clave:
- Acumulación grasa (NAFLD/MASLD): Evalúa el riesgo de esteatosis mediante el índice de hígado graso (FLI), el índice de esteatosis hepática (HSI), la puntuación K-NAFLD y la puntuación de hígado graso (LFS).
- Esteatohepatitis (NASH/MASH): Determina el grado de inflamación hepática procesando el modelo acNASH, la puntuación GHOLAM y la puntuación HAIR.
- Fibrosis y cirrosis subclínica: Estadifica el riesgo de daño tisular avanzado mediante el índice ratio AST/plaquetas (APRI), la puntuación BAAT, la puntuación BARD, el índice de fibrosis de Forns (FFI) y el índice FIB-4.
Rastreo del árbol biliar. Un aumento coordinado de fosfatasa alcalina y GGT permite sospechar de procesos de colestasis o coledocolitiasis.
Filtrado renal y función glomerular. La creatinina, urea y nitrógeno ureico en sangre (BUN), junto con la edad y el sexo, permiten calcular el filtrado glomerular estimado (eGFR) y valorar la capacidad depurativa renal. El cociente BUN/creatinina aporta información complementaria sobre patrones de sobrecarga nitrogenada y posibles componentes prerrenales.