Chequeo completo para hombre
El Chequeo completo para hombre realiza una evaluación en profundidad de las principales funciones del organismo, sus sistemas clave y el metabolismo general a través de una única analítica de sangre y orina.
¿Qué incluye?Test de detección multiorgánica
El test de detección multiorgánica para hombre realiza un mapeo integral de la salud masculina. Mediante el cruce algorítmico de más de 100 parámetros bioquímicos, Scores de última generación y marcadores basales clave, la analítica es capaz de evaluar, cribar e inferir de forma directa e indirecta más de 100 enfermedades, patologías y disfunciones clínicas (alcanzando hasta 130 variantes si consideramos estadios subclínicos y síndromes metabólicos). Esto permite detectar de forma precoz desde alteraciones cardiometabólicas, hormonales y hepáticas hasta afecciones renales y urológicas avanzadas.
Scores y métricas integrales
Evaluación de primera línea. El test incorpora una serie de Scores que proporcionan una visión panorámica e inmediata del estado de salud global. Al procesar de forma integrada datos metabólicos, vasculares y celulares, ofrecen un marco sintético inicial que permite valorar la homeostasis del organismo, anticipar riesgos de disfunción multiorgánica y estimar la resiliencia, la edad biológica y el potencial de longevidad saludable antes de profundizar en el detalle de cada función específica. Estos Scores son:
- Cardio-Kidney-Metabolic (CKM) Score: Modelo predictivo multi-órgano que integra la interacción funcional entre el endotelio vascular, el filtrado renal y la sensibilidad insulínica. Este índice permite estadificar el síndrome cardiovascular-riñón-metabólico y anticipar el riesgo de disfunción multiorgánica cruzada.
- Health Score: Métrica global que pondera de forma algorítmica la homeostasis biológica. Sirve como un indicador sintético de la salud sistémica al consolidar biomarcadores hematológicos, hepáticos, renales, endocrinos y lipídicos.
- Oxidative Stress Score: Evaluación de la homeostasis redox celular. Este marcador permite identificar el desequilibrio entre la producción de especies reactivas de oxígeno y la capacidad antioxidante endógena, alertando sobre estados de estrés oxidativo que aceleran el daño tisular.
- Longevity Score: Estimación avanzada de la edad biológica y la resiliencia inmunometabólica. El algoritmo se fundamenta en el cálculo del PhenoAge acoplado a la integración directa del Oxidative Stress Score, procesando conjuntamente la inflamación crónica de bajo grado y el estrés redox para aportar evidencias sobre la longevidad saludable y la tasa de envejecimiento celular.
Hematología, inmunidad e inflamación
Evaluación integral de alta resolución del sistema hematopoyético y la médula ósea. Mediante el análisis cruzado del hemograma, los índices eritrocitarios (VCM, HCM e IDH) y la dinámica del hierro (hierro y ferritina), el sistema permite inferir e identificar la presencia de anemias micro, normo o macrocíticas, anemias carenciales (ferropénicas o por déficit de B12), anemias asociadas a procesos crónicos, síndromes hemolíticos o rasgos genéticos latentes como la talasemia menor.
Valoración de la respuesta inmunitaria innata y adaptativa. El desglose de la fórmula leucocitaria actúa como un indicador biológico que puede ofrece indicios claros sobre infecciones bacterianas o víricas activas, agranulocitosis, respuestas alérgicas sistémicas, síndromes hipereosinofílicos de origen parasitario o estados de inmunosupresión.
Estudio ultraespecífico de las plaquetas y sus índices volumétricos (VPM y PDW), cuyos hallazgos permiten identificar de forma precoz estados de trombocitopenia (riesgo hemorrágico), destrucción autoinmune (PTI) o trombocitosis reactivas o esenciales.
Vigilancia frente a procesos autoinmunes e inflamatorios sistémicos. La integración de reactantes de fase aguda (VSG y proteína C reactiva de alta sensibilidad o PCR-us) y autoanticuerpos (anti-CCP y factor reumatoide) puede sustentar la sospecha del desarrollo temprano de patologías reumatológicas como artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico o vasculitis.
Función hemostática
Evaluación de la cascada de coagulación secundaria. La determinación del tiempo de protrombina (TP) y del tiempo de tromboplastina parcial activada (aPTT) permite analizar las vías extrínseca e intrínseca de la cascada, orientando sobre la presencia de coagulopatías congénitas o adquiridas, déficits de factores dependientes de vitamina K, alteración de la hemostasia hepática o estados de hipercoagulabilidad.
Sistema cardiometabólico
Estratificación integral del riesgo cardiometabólico. Como punto de partida, el algoritmo procesa de forma combinada los índices antropométricos —analizando principalmente el índice de masa corporal (IMC / BMI), el índice cintura-cadera (WHR) y el índice cintura-altura (WHtR), junto a parámetros avanzados como la cintura hipertrigliceridémica (HTGW), el producto de acumulación de lípidos (LAP), el índice de adiposidad corporal (BAI), el índice de adiposidad visceral (VAI) y el índice de conicidad (CI)— con modelos predictivos de impacto global, tales como el Framingham Score, el Endothelial Score y el Cardiovascular Score (CVS). Esta evaluación multiparamétrica de primera línea permite inferir precozmente la presencia de un síndrome metabólico subyacente y establecer una proyección precisa del riesgo coronario global a corto y largo plazo.
Caracterización avanzada del riesgo aterosclerótico y la salud vascular. El test rastrea la carga de partículas aterogénicas evaluando el ratio ApoB/ApoA1 así como 6 índices aterogénicos específicos: coeficiente aterogénico (AC), índice aterogénico del plasma (AIP), índice de riesgo de Castelli I, índice de Castelli I integrando la bilirrubina total, índice de riesgo de Castelli II, índice de Castelli II integrando la bilirrubina total, índice triglicéridos/HDL-c (THI) y el ratio LDL-c/Lp(a). Todos ellos son procesados mediante un algoritmo que pondera con diferentes pesos cada índice dentro de esta familia para ajustar al máximo la sensibilidad diagnóstica. Este abordaje facilita la detección de dislipemias familiares o alteraciones del metabolismo lipídico silenciosas.
Evaluación específica de la lipoproteína(a) [Lp(a)] como biomarcador genético e independiente de riesgo cardiovascular. Al estar determinada genéticamente y no responder a las intervenciones dietéticas habituales, valores elevados de Lp(a) sirven como indicador independiente que hace sospechar de un riesgo incrementado de aterosclerosis precoz, estenosis aórtica y eventos isquémicos o trombóticos, incluso en personas con niveles normales de colesterol LDL (LDL-c).
Rastreo de inflamación vascular crónica. Mediante la proteína C reactiva de alta sensibilidad (PCR-us), el panel evidencia el grado de inestabilidad de la placa de ateroma, orientando sobre el riesgo de desarrollo de eventos isquémicos miocárdicos.
Valoración del metabolismo hidrocarbonado. La combinación de glucosa y hemoglobina glicosilada (HbA1c) permite anticipar el desarrollo de hipoglucemias o hiperglucemias, prediabetes, diabetes mellitus (tipos 1 y 2) o el riesgo de complicaciones metabólicas agudas.
Evaluación del metabolismo purínico. La determinación de uratos séricos apunta hacia estados de hiperuricemia asintomática, proporcionando una estimación sobre la predisposición al desarrollo de artritis gotosa (gota), tofos o nefropatía por ácido úrico.
Función endocrina
Comprobación de la función pancreática endocrina y la dinámica insulínica. Mediante el análisis de la insulina basal y modelos matemáticos (HOMA-IR, HOMA-B, HOMA-S, QUICKI), el análisis permite medir de manera ultraespecífica la sensibilidad periférica y poner de manifiesto estados de hiperinsulinismo o resistencia a la insulina, alteración clave en el síndrome metabólico y la diabetes tipo 2.
Mapeo de la función glandular y sus bucles hormonales. El cruce de TSH y T4 libre permite detectar disfunciones tiroideas como hipotiroidismo o hipertiroidismo clínico (e incluso subclínico).
Evaluación del eje paratiroideo y metabolismo cálcico. El análisis de paratohormona intacta (PTHi), vitamina D y fósforo ofrece evidencias sobre la presencia de hipoparatiroidismo, hiperparatiroidismo o cuadros de hipercalcemia de malignidad.
Cobertura suprarrenal y gonadal. El sistema permite identificar alteraciones del cortisol (síndrome de Cushing o enfermedad de Addison) y evaluar el eje testículo-hipofisario para orientar sobre desequilibrios de esteroides sexuales como el hipogonadismo masculino, la andropausia (síndrome de déficit de testosterona) o alteraciones de la fertilidad.
Sistema digestivo
Evaluación de la función hepatocelular, excreción biliar y despistaje de hepatopatías. El perfil enzimático (ALP, AST, ALT, GGT y LDH) junto con las bilirrubinas (total, directa e indirecta) y la alfa-fetoproteína (AFP) permiten diferenciar procesos de colestasis intra o extrahepática, cuadros de colangitis, hepatopatías inflamatorias o tóxicas (hepatitis, cirrosis), síndromes hereditarios (Gilbert, Crigler-Najjar) y orientar la sospecha precoz hacia procesos proliferativos hepáticos (hepatocarcinoma).
Estratificación no invasiva de la salud hepática. El sistema procesa más de 15 scores y ratios mediante un algoritmo de ponderación dinámica que ajusta los pesos de cada índice para optimizar la sensibilidad diagnóstica en tres etapas clave:
- Acumulación grasa (NAFLD/MASLD): Evalúa el riesgo de esteatosis mediante el índice de hígado graso (FLI), el índice de esteatosis hepática (HSI), la puntuación K-NAFLD, la puntuación de hígado graso (LFS), la puntuación NAFLD Logit (NLS) y la puntuación NAFLD Ridge (NRS).
- Esteatohepatitis (NASH/MASH): Determina el grado de inflamación hepática procesando el modelo acNASH, la puntuación FAT, la puntuación GHOLAM y la puntuación HAIR.
- Fibrosis y cirrosis subclínica: Estadifica el riesgo de daño tisular avanzado mediante el índice ratio AST/plaquetas (APRI), la puntuación BAAT, la puntuación BARD, el FibroMeter, el índice de fibrosis de Forns (FFI), la puntuación de fibrosis NAFLD (NFS) y la puntuación SAFE.
Rastreo del árbol biliar. Un aumento coordinado de fosfatasa alcalina y GGT permite sospechar de procesos de colestasis o coledocolitiasis.
Valoración pancreatobiliar integral. La evaluación conjunta de la lipasa, las amilasas (tanto total como pancreática) y el marcador tumoral CA 19-9 permite estimar la presencia y evolución de pancreatitis agudas y crónicas, complementar el diagnóstico diferencial de cuadros inflamatorios pancreatobiliares y alertar ante la sospecha de neoplasias pancreáticas o biliares.
Evaluación gastrointestinal. La determinación del antígeno carcinoembrionario (CEA) acoplada al rastreo serológico de anticuerpos específicos frente a Helicobacter pylori ayuda a discriminar procesos inflamatorios mucosos, úlceras gastroduodenales e infecciones crónicas, ofreciendo una valiosa herramienta de cribado complementario para el tracto digestivo superior e inferior.
Sistema musculoesquelético
Integridad del tejido muscular estriado y evaluación de la masa magra. La monitorización de enzimas como la creatina quinasa (CK) sirve como sistema de alerta para detectar daño muscular, miopatías inflamatorias, efectos secundarios miotóxicos (como los derivados de las estatinas), distrofias o cuadros de rabdomiólisis. Paralelamente, la evaluación del desgaste o pérdida muscular (sarcopenia) se infiere mediante el cálculo del cociente creatinina/cistatina C, un marcador que permite estimar el volumen de masa muscular estriada de forma independiente a la función renal.
Evaluación del remodelado óseo. La lectura de calcio, fósforo, fosfatasa alcalina (ALP) y vitamina D permite cartografiar alteraciones como el déficit de vitamina D, osteopenia, osteoporosis, raquitismo, osteomalacia o enfermedad ósea de Paget.
Sistema genitourinario
Filtrado renal y función glomerular. La creatinina, cistatina C, urea, nitrógeno ureico en sangre (BUN) y el cociente albúmina/creatinina (ACR) en orina permiten predecir y clasificar estadios de insuficiencia renal aguda/crónica o daño microvascular precoz (nefropatía diabética, síndromes nefróticos/nefríticos).
Control hidroelectrolítico y uroanálisis. La analítica de orina acoplada a electrolitos séricos puede ofrecer indicios claros sobre desequilibrios de sodio, potasio o cloro, deshidratación, acidosis tubular renal, riesgo de litiasis renal o infecciones urinarias (cistitis, pielonefritis).
Función prostática y cribado urológico. La integración del PSA total, el PSA libre, el cociente de la fracción libre (%fPSA) y los marcadores en orina permite la discriminación entre cuadros benignos, como la hiperplasia benigna de próstata (HBP) o prostatitis, de procesos neoplásicos (cáncer de próstata). Esta evaluación resulta clave para resolver la zona gris diagnóstica, estratificar el riesgo individualizado, estimar la dinámica glandular y orientar la indicación de estudios de imagen o biopsias.